Queda tanto por dar y tan pocas ganas de intentarlo.
Recuento interesado de momentos.
Desperdicié mi energía acariciando espaldas mugrientas, que no querían ser amadas, velando almas de muertos que no mueren, soñando despierta con otra vida posible.
Y lo posible nunca era.
Borré mis huellas dactilares para no dejar herida, para no ser rastreada.
Y me perdí, entre los nombres difusos de las listas de amantes vulgares.
Y fui nombre nada más.
(a veces ni eso
confundieron las vocales de mi nombre
no dejaron consonantes)
Sobrevuelo,
me hago invisible,
me acurruco
me mido
me anudo
volteo mis riñones,
tiemblo
aplasto el corazón contra el suelo
y al fin me quedo inmóvil,
a salvo
sin salir nunca de mí.
