la recuerdo tan bella.

El día que enterré a mi madre descubrí que no había nadie indispensable. Y el ritual familiar de besar su mejilla hace supurar mi vientre estéril. Mataría por saber que se siente abandonada en sus brazos, mientras buceo desde lejos en sus grandes ojos pardos, la odio así, en silencio o  la quiero, no sé. [...]

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