la recuerdo tan bella.

El día que enterré a mi madre descubrí que no había nadie indispensable. Y el ritual familiar de besar su mejilla hace supurar mi vientre estéril. Mataría por saber que se siente abandonada en sus brazos, mientras buceo desde lejos en sus grandes ojos pardos, la odio así, en silencio o  la quiero, no sé. [...]

perdido

Necesito algodones para no escuchar los latidos desbocados de este idiota corazón que nunca aprende. Yo también soy zapato abandonado rellena de miedos, papeles, recetas, plegarias, que intentan calmar los latidos optimistas de mi corazón. Sólo consiento gemidos. Y me da miedo sentir sentirte dejar de ser en ti creer en ti, volver a ti [...]

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